Excelente Táctica, Pésima Política: Aprendizajes de Richard P. Rumelt En el contexto de negocios y de la dirección, la planificación es vital para el logro de cualquier entidad. Una acertada táctica puede guiar a una compañía a la cumbre del esplendor, a la vez que una deficiente estrategia puede llevarla a la bancarrota. En su obra “Eficaz Política, Inadecuada Política” (Good Strategy, Bad Strategy), Richard P. Rumelt, un aclamado erudito en táctica y catedrático de la Universidad de California, Berkeley, indaga las discrepancias entre una sólida y una pésima táctica, y proporciona pautas útiles para directivos y administradores que pretenden optimizar su estilo tactico. ¿Qué es una buena táctica? Conforme Rumelt, una acertada táctica es la que se foca en la médula del asunto o la posibilidad que afronta la compañía. Supone una comprensión detallada de la circunstancia, la detección de los elementos claves que promoverán el éxito, y la formulación de un programa consistente y factible para tratarlos. Una buena planificación también conlleva la competencia de jerarquizar y centrarse en lo que es verdaderamente trascendente, en vez de intentar realizar todo al mismo tiempo.
Efectiva Política, Pésima Táctica: Enseñanzas desde Richard P. Rumelt Por el entorno corporativo y de la administración, la táctica es imprescindible para el logro de una compañía. Una acertada táctica puede llevar a una empresa a la cumbre del esplendor, mientras que una deficiente estrategia puede arrastrarla a la ruina. En su obra “Efectiva Táctica, Incorrecta Planificación” (Sound Strategy, Poor Plan), Richard P. Rumelt, un celebrado especialista en táctica y docente de la Universidad de California, Berkeley, examina las distinciones entre una adecuada y una inadecuada táctica, y proporciona enseñanzas aplicables para líderes y gestores que buscan mejorar su método estratégico. ¿Qué constituye una buena táctica? Según Rumelt, una buena táctica es la que se enfoca en la médula del conflicto o la posibilidad que enfrenta la empresa. Supone una comprensión profunda de la circunstancia, la detección de los factores clave que impulsarán el éxito, y la elaboración de un programa coherente y viable para tratarlos. Una buena plan también conlleva la capacidad de anteponer y concentrarse en lo que es realmente trascendental, en lugar de procurar hacer todo al igual tiempo. Buena Estrategia Mala Estrategia Richard P R...
Excelente Política, Pésima Táctica: Aprendizajes de Richard P. Rumelt En el entorno negocial y de la administración, la táctica es primordial con objeto de el logro de cualquier compañía. Una buena táctica puede conducir a una compañía a la cumbre del logro, al que una mala estrategia puede conducirla a la quiebra. Dentro su obra “Buena Estrategia, Mala Estrategia” (Good Strategy, Bad Strategy), Richard P. Rumelt, un conocido erudito en planificación y profesor de la Universidad de California, Berkeley, indaga las diferencias por una óptima y una deficiente táctica, y brinda directrices funcionales a gobernantes y administradores que pretenden optimizar su perspectiva táctico. ¿Qué es una buena estrategia? Conforme Rumelt, una buena estrategia es aquella se centra en la naturaleza del conflicto o la ocasión que encara la compañía. Implica una asimilación profunda de la circunstancia, la reconocimiento de los aspectos cruciales que impulsarán el triunfo, y la creación de un proyecto lógico y factible para tratarlos. Una adecuada estrategia también conlleva la habilidad de jerarquizar y concentrarse en lo que es efectivamente relevante, en traste de tratar de realizar todo al mismo tiempo. Conforme Rumelt, una acertada táctica es la que